15 de septiembre de 2014

CARTA ABIERTA AL PRESIDENTE DE LA JUNTA DE CASTILLA Y LEON, JUAN VICENTE HERRERA CAMPO

Ante la negativa del presidente de la Junta de Castilla y León, "no dispone de cinco minutos en los próximos meses", a recibir a representantes de la Plataforma "STOPT URANIO" para transmitirle nuestra preocupación y entregarle 15.000 firmas en contra de la mina de uranio, el periodista, miembro de la plataforma, le envía la siguiente carta:


Carta abierta
al Presidente de la Junta de Castilla y León
Juan Vicente Herrera Campo


Es verdad, señor presidente, que 15.000 firmas entre los 10.000 millones de habitantes que puede tener la tierra son una gota de agua en el gran océano; incluso no son demasiadas entre los 2.519.875 personas (datos de 2013) que pueblan la comunidad que Usted preside. Pero convendrá conmigo en que son suficientes para que se les tenga respeto, ¡aunque fuera una sola persona la que le hubiese pedido ser escuchada!

Pero Usted sigue creyendo —como sus correligionarios y en otros partidos— que la gente no se entera y que basta con prometerles y venderles humo cada cuatro años para que les sigan votando. Pero eso, sospecho, señor Presidente, se acabó y como acaba de decir en El País, en una entrevista, un compañero suyo, el portavoz del PP en el País Vasco, Borja Sémper, “sufro que quienes hacemos política no somos una esperanza sino un problema”. ¡Qué triste! Eso es: Usted no es una esperanza si sigue así, sino un problema, don Juan Vicente.

Pero vayamos al tema que nos ocupa y preocupa: La plataforma Stop Uranio solicitó por carta el 18 de agosto pasado ser recibida por Usted para hacerle entrega de las casi 15.000 firmas que ha reunido en contra de la apertura a cielo abierto de la mina de uranio de Retortillo y Villavieja de Yeltes, dos hermosos pueblos salmantinos dejados de la mano de dios y de todos los gobiernos que ha habido hasta ahora (del suyo también). Evidentemente, no eran sólo las firmas lo que Stop Uranio quería hacerle llegar. Lo que esas 15.000 personas querían que supiese Usted, era la gran preocupación que tiene la gente de estas tierras por la salvajada —esta es la palabra más suave que se me ocurre— que va a cometer la empresa minera australiana Berkeley. No estoy seguro de que Usted esté al corriente de estos hechos; quizá no ha pensando detenidamente sobre ellos ni los ha interiorizado. Pero el día que tome conciencia estará conmigo en que la mina de uranio significa la muerte para esta hermosa comarca salmantina. Venga, venga a ver dónde quieren abrir la mina: Un bosque mediterráneo con miles y miles de árboles, algunos casi milenarios, que va a morir ahogado por la radioactividad.  Venga a ver ese “filón” minero que atraviesa el río Yeltes (que lo corta como si fuera un cuchillo) cuyas aguas y riberas están protegidas por leyes europeas, por varias directivas de la Red Natura 2000. Venga y compruebe como el Balneario de Retortillo, uno de los más singulares de España, centenario, que da empleo fijo a 70 personas e indirectamente a algunas decenas más, que recibe a cerca de 30.000 pernoctaciones al año, va a desaparecer. Sí, desaparecerá. Venga, señor presidente (recorra los 200 kilómetros que separan su despacho del “lugar del crimen”), y díganos luego, después de ver esto, si es posible que se pueda declarar de “impacto ambiental favorable” la apertura de la mina como ha hecho la Consejería de Medio Ambiente del Gobierno que Usted preside.


Señor presidente de Castilla y León, no quiero robarle más tiempo pues sé de sus muchas obligaciones. Pero piense que el haberle negado la posibilidad de escucharles unos minutos la exposición de RAZONES a quienes creen que se están jugando la vida —la mina será la muerte— no le va a reportar a Usted ningún beneficio electoral. 15.000 firmas pueden ser 30.000 mañana mismo; 60.000, 120.000 votos en contra de Usted de un día para otro. Y todo porque Usted no quiso hacerle frente a la razón ni a la verdad de estas gentes.  El miedo a la muerte y la angustia de quienes creen que su tierra (sus bosques, sus animales, sus fuentes...) pueden morir es más poderoso que todo el dinero de los especuladores en bolsa, más fuerte que quienes tienen poder para comprar voluntades, más fuerte que la incompetencia de los políticos... La Tierra (con mayúsculas) aún puede salvarse y en Salamanca miles de personas creemos en ello. Con su decisión de no recibir a Stop Uranio está Usted contribuyendo a que el mundo vaya a peor. Cuando las escavadoras empiecen a arrancar encinas (hasta 30.000 en una primera fase) algunas con un trono que no se abarca ni entre varias personas, me gustaría que Usted estuviese allí para verlo llorar.
Atentamente, Joaquín Mayordomo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Ya hemos constatado que los políticos, y mas estos cazurros de CyL,sólo representan sus interereses particulares o los de sus amigos del alma.
Pues bien, es momento de pasar a la acción y manifestarse ante la junta de CyL para hacerlo visible a toda España e Europa.