26 de agosto de 2013

EL CONSEJO DE SEGURIDAD NUCLEAR Y ALGUNOS MEDIOS DE COMUNICACION "SE DOBLEGAN" A BERKELEY.

Stop Uranio considera que el Consejo de Seguridad Nuclear “se doblega” a Berkeley


lasarribesaldia
VILLAVIEJA DE YELTES
  • Recuerdan que la función del CSN es la de “vigilar y controlar las instalaciones nucleares y radioactivas del país, al margen de cualquier interés empresarial o político”
  • Consideran que la independencia de este organismo se ve comprometida tras dar su apoyo a la empresa australiana
La plataforma Stop Uranio, entidad que lucha contra la apertura de minas de uranio en los términos municipales de Retortillo y Villavieja de Yeltes, considera que el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) “se doblega a los intereses empresariales de la minera Berkeley en Salamanca”, y recuerda que “la función de este organismo, creado en 1980, es la de vigilar y controlar las instalaciones nucleares y radioactivas del país, al margen de cualquier interés empresarial o político” y que “su independencia se ha visto seriamente comprometida tras hacer patente su apoyo a la empresa australiana”.
 
Asimismo, el colectivo recuerda que desde la Empresa Nacional de Uranio, S.A. (ENUSA), ya se advirtió de manera contundente, y contando con la colaboración de asesores internacionales expertos en la materia, sobre la “inviabilidad de la minería de uranio en la provincia tras realizar un exhaustivo análisis del estudio aportado por Berkeley en 2011”, informe que incidía en “deficiencias en la mayoría de los parámetros requeridos en la documentación presentada, no logrando demostrar de manera satisfactoria ni la viabilidad ni la sostenibilidad del proyecto”.
 
Según Stop Uranio, la opinión pública debe conocer que el proyecto de Berkeley Resources en Salamanca se encuentra todavía en fase de tramitación, sin una decisión tomada al respecto por parte de las autoridades competentes, y que está pendiente de la emisión de la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) y de todos los posibles recursos administrativos y judiciales que de ella se deriven.
 
En cualquier caso, inciden en que, “pese a su reforma en 2007, este es el enésimo capítulo que cuestiona la independencia del CSN, que ya en la prórroga concedida a la central burgalesa de Garoña, hoy clausurada, hizo prevalecer los intereses del lobby pronuclear sobre los convenios internacionales, su propia gestión y el interés general de la población, contraviniendo todas las normas sobre buenas prácticas emitidas por el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA)”.
 
Posible desaparición del balneario de Retortillo.
 
Por otra parte, desde Stop Uranio contravienen las declaraciones hechas públicas por Berkeley en fechas recientes en referencia al empleo y la reactivación económica de la provincia con la explotación minera del uranio, al tratarse de un “proyecto con horizonte temporal muy escaso, de apenas nueve años, en el que menos de 200 empleos directos, que son los que únicamente figuran en la documentación presentada por la empresa condenarán a la desaparición de miles de puestos de trabajo ya consolidados tanto en el sector agropecuario y turístico de la zona como en el propio balneario de Retortillo, del que dependen 65 familias”, porque preguntan ¿quién querrá tomar unos días de descanso en la instalación sabiéndose rodeado de la única explotación de uranio a cielo abierto (y sus impactos) permitida en Europa”.
 
En cuanto a los puestos de trabajo indirectos que Berkeley cifra en el millar y que avala un estudio de la Universidad de Salamanca, Recuerdan que “no se trata de una investigación independiente, sino de un trabajo encargado por la minera a la propia universidad, y que en la misma línea el empleo ya consolidado que puede verse afectado por el proyecto, afectará a un número de empleos indirectos proporcionalmente mucho mayor, que en definitiva es el que genera la actividad económica y social de la que depende gran parte de la provincia”.
 
Riesgos por la emisión de gas radón.
 
Del mismo modo, la plataforma sostiene que “contrariamente a lo que Berkeley quiere hacer creer a través de su Estudio Analítico Radiológico (EAR) la aparición ene l aire de gas radón, “inherente a la extracción y procesado de mineral radiactivo y reconocido por la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) como una de las causas principales de cáncer pulmonar, sí supondrá un problema en Salamanca, debido a que en la minería del uranio el peligro se debe principalmente a los radionucleidos en suspensión en el aire, consistentes en el radón y los productos derivados de su semidesintegración, que son sólidos y se adhieren fácilmente al polvo en suspensión, muy abundante en cualquier explotación minera a cielo a cielo abierto y por tanto, mucho más problemática”.
 
De acuerdo a la nota emitida por la plataforma, “hoy se conoce que este polvo, que puede ser dispersado decenas de kilómetros es un reconocido cancerígeno que puede afectar directamente tanto a la salud de los propios trabajadores como a los vecinos de las poblaciones del área de influencia, debido a que la exposición, incluso a dosis bajas en viviendas y locales también es peligrosa al tener un carácter permanente y cotidiano. Más en unas comarcas con algunos de los mayores niveles previos de exposición al radón de toda la Península Ibérica, que en muchos puntos superan el factor de riesgo de los 200 Becquerelios (Bq) por m³”.
 
Efectos asociados a la minería a cielo abierto.
 
Finalmente, Stop Uranio entiende que “es necesario valorar los efectos derivados del proyecto de Berkeley en Salamanca, porque el intento de ‘minimizar’ los riesgos, como indica la empresa, no supone su completa eliminación. Desgraciadamente, este tipo de minas tiene un impacto ambiental muy superior al subterráneo, y pese a las medidas paliativas, nunca es posible volver a la situación de partida de las zonas implicadas, y mucho menos mejorar su situación. Por un lado, aumenta la producción de residuos (el 75% de los desechos industriales en España preceden de la minería a cielo abierto, según el Instituto Nacional de Estadística)”.
 
Por otro lado, añaden que “la capa superficial de terreno natural que estaba intacta antes de la extracción queda alterada irremediablemente, dejando atrás un paisaje inerte no apto para el cultivo, existe el riesgo de contaminación de aguas superficiales y subterráneas con químicos y materiales radioactivos, y las filtraciones desde las balsas de residuos, así como el drenaje ácido de mina derivado de las escombreras”.
 
Por todo ello, desde la Plataforma contra la mina de uranio en Salamanca “seguiremos informando a la ciudadanía ante los que consideramos que son unos impactos socioambientales inasumibles, en defensa de la salud de la población, y actuando por todas las vías a nuestro alcance a nivel legal y administrativo para que este proyecto no se lleve a cabo”.
 

1 comentario:

Arístides dijo...

Alguien duda que estos organismos van a estar del lado mas fuerte..? Sólo los grupos independientes resultan fiables....¡Vaya vds. a saber hasta dónde llegan los tentáculos de Berkeley y sus millones y qué personas integran estos consejos, si se tirara del hilo hasta encontraríamos sorpresas mayúsculas.
¿Irán a la cárcel los que han causado la crisis que padecemos, o los que hundieron la cajas..?Jamás, estos se retirarán a disfrutar de lo que se llevaron con total desvergüenza e impunidad...Por lo tanto ¿De qué nos sorprendemos.?