11 de agosto de 2013

BOADA. HOMENAJE AL PARROCO FALLECIDO D. ÁNGEL LUIS.

Por iniciativa del Ayuntamiento de Boada, el día 10 de agosto se celebraron diversos actos para recordar al sacerdote y párroco durante casi catorce años D. ÁNGEL LUIS MARTÍN BORREGO, que falleció inesperadamente el 31 de diciembre pasado a los 52 años de edad.

D. Ángel, en las últimas fiestas de Boada que nos acompañó. Tercer domingo de junio del año 2012.
 
 Los actos comenzaron a las 20,00 horas, con una  emocionada Eucaristía de acción de gracias que fue oficiada por el Arcipreste del Campo Charro D. Gabriel Cid, al que acompañaron los tres sacerdotes hijos de Boada: D. Nicolás, D. Ernesto y D. Bernabé.


Matías (alcalde), Genara, José Ramón, Miguel Ángel y Eva María, integrantes de la Corporación Municipal, siguiendo con atención la Misa.

Siguieron los actos, tras la Eucaristía, en el frontón de pelota, donde el alcalde recordó a D. Ángel Luis con unas palabras llenas de cariño.

Numeroso público, de todas las edades, siguieron todos los actos organizados. D. Ángel Luis era muy querido por todos.

 El alcalde, descubriendo la placa, que para siempre quedará en el frontón de pelota, donde D. Ángel pasó muchas horas con los jóvenes practicando el deporte de la raqueta, al que era muy aficionado.
 
Ángel Luis, Juanjo y Miguel Ángel en el Seminario de Ciudad Rodrigo. Ellos tres, junto a D. Tomás (actual Vicario), fueron ordenados sacerdotes en el verano de 1986. Imagen tomada del documental proyectado.
 
Tras el descubrimiento de la placa, se proyectó en la misma pared del frontón, un documental, donde se plasmó la vida de seminarista y de su labor sacerdotal en nuestra parroquia de Boada de D. Ángel Luis. Al término del mismo se escuchó una prolongada y sentida ovación.
 
Finalizó el acto con el lanzamiento de unos globos especiales, que con nuestros deseos para Ángel Luis, enviamos con dirección a su nuevo hogar, el Cielo.

 Los deseos y pensamientos de los fieles de Boada, comenzaron el camino ascendente con orden y con prisas por llegar pronto.
Los globos subían y subían y se fueron perdiendo en el firmamento, confundiéndose con estrellas, ante la atenta mirada de la incipiente luna.
Aquí en el frontón de Boada, dejamos la placa, un ramo de flores y una vela encendida como muestra de la luz que D. Ángel Luis siempre nos invitaba a prender para recordar la vida de Cristo y aumentar nuestra Fe.

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