5 de agosto de 2012

ARTÍCULOS SOBRE LA MINERÍA DE URANIO EN RETORTILLO, POR "PACO CAÑAMERO"


Colea por todo el Campo Charro, en medio de una polémica, la futura explotación de las minas de uranio de Retortillo y Villavieja. Sobre todo a medida que se van conociendo datos mas exactos que abren la puerta a la confianza. Y con ellos el personal empienza a darse cuenta de la cruda realidad de ese proyecto, que no es más que caramelo envenenado que acabará en pocos años con uno de los rincones más bellos de la provincia. Aunque a los ayuntamientos de Retortillo y Villavieja los ha liado los directivos de la minera australiana dándoles una mísera limosnita, la realidad es que empieza a existir inquietud entre una ciudadanía que siempre ha callado. Y que cuando le daban una torta ponían la otra mejilla. O que tragaba con todo como los mencionados Consistorios que abrieron la mano y algún día tendrán que pagar con el peso de la responsabilidad por permitir tamaña locura.

Será gravísimo ver abiertas esas minas que escribiran el RIP del más hermoso rincon del encinar Charro.


Hoy la otra historia está en la futura mina de uranio que va a destrozar una zona que se ha vendido por cuatro míseras pesetas y ha cavado la tumba. Con Pueblos como Retortillo y Villavieja que se han dejado engañar por una miseria y además han hipotecado su futuro. Y todo por el egoísmo de ponerle en la mano un dinero (una miseria insisto) para callar bocas y que la multinacional australiana que va a explotar las minas se lleve auténticas millonadas. ¡Qué indigno! Qué vergüenza! ¡Qué lamentable! Llámenlo como quieran, pero es muy triste todo lo que va a ocurrir.

Me imagino que habrá cordura, porque nadie quiere que le manten su futuro, como han hecho Retortillo y Villavieja al bajarse los pantalones por una misesia.

Sobra fabulación y hacen falta ganas de conocer la realidad sobre las futuras minas de uranio de Retortillo. Fabulación porque la empresa que llevará adelante el proyecto se ha encontrado con el chollo de unos pueblos vendidos a cualquier precio, en una clara pérdida de la dignidad. Pueblos que por una miseria han hipotecado su futuro y, lo que es peor, el de las generaciones venideras ante las que tendrán que pedir perdón los actuales responsables por no querer ver la tropelía que han aceptado. Porque no hay peor ciego que aquel que el no quiere ver.

Las ganas de desconocer la realidad son evidentes cuando se han comprado las voluntades de la gente en otra página dominada por el asqueroso dinero. Aquí se han tapado bocas a cambio de una miseria de billetes, en un capítulo de dignidad perdida. De pasarse por la entrepierna lo que es el significado del Campo Charro, como también su historia y su futuro que, desde luego, en un lugar de tanta belleza, jamás puede se puede permitir que se pierda para dar paso, ¡Dios mío!, a una mina de uranio.

Es tremendo lo que están consintiendo mientras que las gentes de esos pueblos vuelven la cara para otro lado, sin querer mirar a una realidad y dejándose engañar por un puñado de dólares (de euros en este caso), al igual que en la famosa película que protagonizó Clint Eastwood. Algún día las nuevas generaciones de Retortillo y Villavieja, les preguntarán a sus padres cómo fueron tan cobardes de no saber defender el tesoro que tenían. Se lo dirán cuando vean las fotos de esos parajes tan hermosos que quedaron derruidos por la mina. Y exigirán responsabilidades por no haber sabido defender el más hermoso legado que puede recibir un pueblo, que es la belleza de la naturaleza. El mismo que aquí van a destruir por una mina que, en este rincón del Campo Charro, nunca debió tener su sitio.


Por eso, quienes han permitido la tropelía algún día le será aplicada una particular memoria histórica por sus propios hijos cuando le pregunten cómo consintieron perder ese tesoro. Y le sacarán los colores sin saber explicarlo o le tengan que decir que cuando la vergüenza del dinero manda abre los poros del egoísmo y ciega los sentimientos. Por eso quienes han consentido que esta tropelía sea una realidad, allá a la vuelta de los años tendrán que dar muchas explicaciones. Y lo más duro es que deberán dárselas a sus propios hijos, a quienes les han hipotecado el futuro con una minas que aquí no pintaban nada.




Como ocurrió en la película ‘por un puñado de dólares’, pero ahora en versión euros, en una triste realidad que ha llegado a Villavieja y Retortillo, de la que algún día los responsables de esta tropelía deberán dar responsabilidades a sus propios hijos. Porque no hay nada más triste que un hijo llame cobarde a su padre por haberle hipotecado el futuro y no saber defender el legado más grande que heredó, como el esplendor de la naturaleza.




Esa dehesa, que es el emblema y la postal del Campo Charro va a quedar sentenciada a morir cuando comience la actividad de las minas de uranio. Pero lo que más duele en este inicio del 2012 es que nadie haya hablado claro (quién lo ha hecho ha sido para defender su interés) para ver que hay detrás de los silencios que tanto preocupan. Esos silencios que en su misterio esconden la muerte de un lugar de ensueño.

Hotel en el Balneario de Retortillo.
Vamos, que uno desconfía tanto que está seguro que, al final acabarán con esos parajes para abrir gigantescas explotaciones a cielo abierto. Y entonces, adiós a la hermosura de la zona, a la prosperidad del balneario (porque las minas de uranio son justo lo contrario que se busca a la hora de contratar un plan de salud) y de la preciosidad de un rincón con el "surco" del Yeltes parece hecho a medida para no hartarse  jamás de admirar su belleza    
Porque hay una cosa clara de la que el columnista, que es de la zona, tiene su criterio. Y es que, cuando hay tanto peligro para el futuro y se calla es que hay algo que huele mal. Porque vistas las cosas, lo mismo alguién ha puesto el "cazo" para llenar sus bolsillos y mantener esos silencios que van a llevar a la pérdida de este rincón del Campo Charro. Y con él tampoco se puede olvidar que van a poner en jaque a un balneario que surgió de sus cenizas para convertirse en un palacio de la salud

Publicado en:  glorietadigital.es, por Paco Cañamero.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Lo que hace muy mal Cañamero es NO hacer autocrítica, porque el Ayuntamiento de La Fuente de San Esteban bien que calla.