25 de enero de 2016

EL COSTO OCULTO DEL COMBUSTIBLE NUCLEAR. MINAS DE URANIO A CIELO ABIERTO.

El costo oculto del combustible nuclear. 
Minas de uranio a cielo abierto.

Mina a cielo abierto
Para extraer el uranio en minas a cielo abierto, se dinamita una vasta extensión de terrenos, reduciéndolos a rocas. Estas son molidas y sometidas a un tratamiento con ácido sulfúrico, haciendo posible la extracción de aproximadamente un kilo de uranio de una tonelada de roca molida . El desperdicio restante se va acumulando en escombreras de consistencia arenosa que permanecen peligrosas por más de 80.000 años por contener 85% de la radioactividad del uranio bruto, en forma de radio y torio, ambos potentes provocadores de cáncer. Estas escombreras emiten gas toxico (radón) que no se puede percibir por nuestros sentidos. Contienen también una considerable cantidad de ele­mentos tóxicos pesados.



Voladuras diarias
Al pulverizarse todos estos elementos se hace más fácil su movilidad, esparciéndose con el viento o contaminado las capas subterráneas, cuando el agua de lluvia se filtra a través de las escombreras. A pesar de que estos ele­mentos son naturales, son liberados al ambiente en proporciones y lapsos considerablemente di­ferentes a como ocurriría natu­ralmente, posibilitando así una mayor ingestión en el cuerpo humano por medio del aire, alimentos o agua; incrementado el riesgo a la salud de aquellos expuestos a dichos  elementos.

Gas Radón: Imperceptible a nuestros sentidos

Escombreras
El gas radón que emana de estas pilas de desperdicio, es radioactivo y se disuelve en el aire o agua per­mitiéndole un mejor desplazamiento. Con un viento de 16 km. por hora puede recorrer mas de 1000 km. antes que decaiga a la mitad de su cantidad original; depositándose, ya transformado en otros elementos radioactivos sólidos, en las hojas de los vegetales, agua, piel y/o pulmones en caso de ser inhalado etc..

Las partículas que derivan del gas radón, que se depositan sobre una célula viva (ej. una planta), pueden penetrar dentro de dicha célula haciéndose imposible que se puedan lavar.

Si inhalamos al gas radón, luego de transformarse en otros elementos radiactivos pasa a nuestra corriente sanguínea, pudiendo provocar cáncer .

La radioactividad: El enemigo invisible

Un estudio realizado por la Academia Nacional de Ciencias de los E.E.U.U.,  denominado BEIR II determinó que:


Radioactividad permanente
Ningún nivel de radiación por insignificante que sea, puede considerarse  seguro. Esto significa que cualquier exposición de un individuo a radioactividad puede incrementar la posibilidad de que contraiga cáncer, leucemia desarrollar un desorden en su salud o un daño genético. Por esta razón cuando se establecieron niveles permisibles de exposición a la radioactividad,

La mayoría de la gente desconoce que la radioactividad puede causar:

•        abortos espontáneos
•        muerte en la infancia
•        asma
•        alergias severas
•        deprimir el sistema inmuno­lógico (facilitando infeccio­nes)
•        leucemia
•        tumores sólidos
•        defectos al nacimiento
•        retardo físico y mental en niños

El daño varia según el individuo, por depender de la predisposición genética, edad, sexo, condiciones de salud y tiempo de exposición a radiación al que ha­ya sido expuesto.

La Academia Nacional de Ciencias de los E.E.U.U.  informó que la radioactividad puede iniciar cualquier tipo de cáncer; además se encontró una conexión con enfermedades cardíacas, anemia y cataratas.

Dicha Academia también afirmó que el riesgo que corre una mujer, expuesta a una fuente radioactiva es de casi el doble del que corre un hombre en iguales circunstancias.

Los niños y lactantes son hasta cuarenta veces más sensibles que los adultos porque sus células se dividen más rápidamente y su sistema inmunológico aún está inmaduro.

Los efectos a bajos niveles de radiación son difíciles de demostrar, un cáncer puede aparecer en un individuo décadas después de que este haya sido expuesto, lo mismo ocurre con defectos genéticos, pueden manifestarse durante generaciones y aún así los efectos causados por la radiación son difíciles de distinguir de los ocasionados por otros riesgos ambientales, tales como los pesticidas, aditivos alimenticios o contaminantes químicos.

Por esta razón cuando ocurre un accidente nuclear la industria nuclear utiliza la expresión “No hay peligro inmediato” lo cual puede ser cierto en el corto plazo, pero esta forma “legal” de expresarse oculta que al cabo de algunos años pueden manifestarse problemas a la salud en aquellos contaminados por ese accidente.


¿NO OS PARECE QUE LO SIGUIENTE ES MUCHO MEJOR COMO ESTÁ QUE SUSTITUYÉNDOLO POR UNA MINA DE URANIO A CIELO ABIERTO CON SU PLANTA DE TRATAMIENTO DE URANIO Y SU CEMENTERIO DE RESIDUOS RADIOACTIVOS?
 
 




 
¡NO A LA MINA!
¡SI A LA VIDA!

1 comentario:

Anónimo dijo...

leer en internet o buscar:ERASE UNA MINA:EL LEGADO DE URANIO EN LA NACION NAVAJO...si esto es lo que van a dejar para el futuro?.NO A LA MINA.

http://www.innerself.com/es/content/living/health/environmental/9015-once-upon-a-mine-the-legacy-of-uranium-on-the-navajo-nation.html