11 de febrero de 2012

AYUNTAMIENTOS DE VILLAVIEJA Y RETORTILLO, SIN DINERO DE POR MEDIO, NO DARIAN PERMISOS.

El uranio de Retortillo

LAS MINAS ASESINAS

11 febrero 2010, por Paco Cañamero en glorietadigital.es

Sorprende el silencio del Campo Charro, condenado a morir desde que se aprobó el proyecto de convertir el precioso encinar de Retortillo en una mina asesina de uranio. Llama la atención, que por todos esos pueblos de las riberas del Yeltes, no se haya puesto en marcha una coordinadora para frenar lo que es una tropelía que va a destrozar uno de los rincones rurales más bonitos de España. Nadie se explica esos silencios, tan misteriosos, sin que salga un espontáneo que pegue un puñetazo en la mesa y despierte a todos para defender el honor de esta tierra que hipoteca, para siempre, la salud de la dehesa por la insalubridad de una mina asesina de uranio. Que no es más que veneno.

No pasa inadvertido tanto misterio y como han cambiado las tornas en poco tiempo, aprovechándose la empresa que las va a explotar en la brutal crisis. Sobre todo al rebobinar la película y comprobar que a escasos diez kilómetros de Retortillo, en La Fuente de San Esteban, hace poco más de una década se proyectó construir una planta de Material Específico de Riesgo (MER) para cremar los cadáveres de animales. Entonces el pueblo se dividió en dos bandos irreconciliables y a punto estuvieron de llegar a una confrontación por mor de un proyecto que finalmente acabó diluyéndose para volver a recuperar la senda de la paz. Aquella planta de MER era algo insignificante comparado a las minas de uranio, porque la mina va a firmar la defunción de toda una zona.

Hoy están en marcha y a punto de comenzar a explotarse las minas asesinas de Retortillo con todo el peligro que lleva la extracción del uranio y nadie ha dicho nada. Los tiempos han cambiado y ni tan siquiera ha habido protestas (con la excepción del inquieto Jesús Cruz) en una zona que, ¡jódete!, ha encontrado la luz verde de la riqueza en unas prospecciones de las que se va a extraer el mineral más cancerígeno de cuantos existen, el uranio. Hoy por Retortillo, Villavieja, Villares, Boada y resto de los pueblos del Campo Charro se han olvidado que alrededor de las minas de uranio, de las centrales nucleares… es donde mayor número de tumores existen, como también de muertes de gente joven. Que es lo que van a traer esas minas asesinas. Ahora, la dichosa crisis hace que la sociedad no abra las puertas de la realidad y acepte convivir abrazado a una posible enfermedad. Hoy, cuando el sueño de tanta gente es tener un trabajo se ha olvidado que el uranio en el elemento químico más voraz, el mismo que van a comenzar a extraer en uno de los rincones más bellos del Campo Charro. No es que nadie diga nada, algo que llama poderosamente la atención, es más, al principio hubo movimientos en contra, pero a las gentes de la zona le callaron la boca bajo la compra de su silencio con dinero. Fue cuando pagaban por hacer catas en las fincas para buscar los filones. O como ha ocurrido con los ayuntamientos de Retortillo o Villavieja, a los que han inyectado una importante cantidad económica para que los pueblos queden como los chorros del oro y nadie abra el pico. Siempre el dinero. El puto dinero que compra tantas voluntades, aún a sabiendas que esas minas harán ricas a un montón de gente y que en esa zona charra dejará las migajas y firmará la defunción de uno de los rincones rurales más hermosos de España. Porque son minas asesinas.

Hermosos alcornoques y encinas en terreno de la mina y que desapareceran.

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