5 de julio de 2013

UNA TARDE EN LA DEHESA DE BOADA.

El 20 de junio por la tarde, horas antes de que comenzara oficialmente el verano, fui invitado por mis amigos Joaquín y Jenara a que presenciara en su finca el esquileo de su rebaño de ovejas. Ellos saben que me gusta mucho la naturaleza.

 

Aproveché para llevar mi cámara y como agradecimiento les dejo esta galería de fotos que ilustran lo maravilloso que es nuestro Campo Charro, el cual debemos cuidar y mejorar para disfrute de los que vengan detrás de nosotros.
 
 Las ovejas, ya preparadas para pasar por los esquiladores.
 Imágenes del rápido proceso de cortar la lana.

 Lana ovillada, para el camión.
 Así de contentas y alborotadas vuelven al campo las ovejas.
 Algunos familiares que también quisieron presenciar este evento que cada vez es menos frecuente en nuestra zona.
 Como anécdota de la tarde, esta oveja parió mientras esperaba su turno de esquilarse.
 Y así de guapa quedó. El cordero busca aún sin mucho tino la leche de la madre.
 Antes de venirnos, me dio tiempo a sacar unas fotos en las fincas aledañas donde todo lo que se ve es naturaleza en su estado puro.




 
No os parece que es mejor seguir explotando esta tierra para el ganado, como se viene haciendo desde tiempo inmemorial, a permitir que una empresa de capital extranjero nos construya una mina de uranio para diez años y nos contamine para miles de años nuestro mayor bien que poseemos que es nuestro medio ambiente.

1 comentario:

Arístides dijo...

Eso sólo lo dudan cuatro descerebrados.
Quede como ejemplo la resistencia de las gentes de los arribes por el tema de las guardias médicas, ejemplo palmario de que quien resiste triunfa.